Estados Unidos celebra el 4 de julio su 244 aniversario de independencia del Imperio Británico en medio de dos hechos que dejarán marcada la historia de este país: la pandemia que en 6 meses ha cobrado en el mundo más de medio millón de vidas y las manifestaciones a lo ancho de todo el país de centenares de miles de negros y blancos unidos bajo la bandera del movimiento ‘Black Lives Matter’ (Las vidas negras importan) expresando su indignación por lo ocurrido en Minnesota cuando un policía bárbaro mató a sangre fría a George Floyd, un hombre negro arrestado por un delito menor.

COVID-19 pasará cuenta de cobro

La pandemia no solo será histórica porque ni los más pesimistas podrían haber atinado a los 10 millones de contagios y medio millón de muertes que se completaron a finales de junio en el mundo (y esto va para largo). También podría cobrarle la reelección al actual presidente de los Estados Unidos Donald Trump, antes de la pandemia se presentaba con orgullo una economía creciente y en los mínimos históricos la tasa de desempleo, hoy seis meses después más de 47 millones de estadounidenses han solicitado subsidios de desempleo y la economía de Estados Unidos tuvo su peor trimestre desde la recesión de 2008. 

Más personas están infectadas y mueren por coronavirus en Estados Unidos que en cualquier otro lugar del mundo y hay explicaciones para esta parte desproporcionada de casos. El presidente Donald Trump a lo largo de febrero restó importancia a la amenaza que representaba el virus para Estados Unidos, lo que retrasó las pruebas durante semanas. Los funcionarios de salud argumentan que febrero fue un momento crucial para contener el virus, y Estados Unidos perdió esa oportunidad.