Con el paso del tiempo el cuerpo va cambiando y es natural que su funcionamiento vaya disminuyendo. Por ejemplo, algunos pierden la vista, otros la audición, los dientes o la memoria. Lo que todos estos trastornos comparten es que aparecen con la edad.

Sin embargo, las personas mayores de 65 años que tenían o no tenían dientes o tenían sólo algunos (pocos) dientes propios, eran más propensas a sufrir pérdida de la memoria o Alzheimer, mientras que aquellas personas que mantenían su dentadura en mejor estado no tenían trastornos cerebrales.

Una de las posibles causas de esta relación podría ser que las infecciones de las encías que pueden llevar a la pérdida dental podrían liberar sustancias inflamatorias, que a su vez aumentan la inflamación cerebral que causa muerte de las neuronas y acelera la pérdida de la memoria. Además, esto podría provocar un círculo vicioso ya que la pérdida de esas conexiones cerebrales también podría causar la pérdida de más dientes, lo que contribuiría al deterioro cognitivo.

Con el paso del tiempo las infecciones en las encías son muy frecuentes y muchas veces no dan síntomas, es decir que se presentan sin dolor y van empeorando poco a poco. De forma que, cuando finalmente aparecen los síntomas, ya es tarde para solucionarlo. Por ejemplo, podrías notar enrojecimiento y olor intenso en la boca y sentir dolor en las encías.

De todos modos, lo ideal es detectar cualquier enfermedad potencial de las encías lo antes posible para poder tratarla y evitar que siga avanzando, ya que a largo plazo debilita la estructura de los huesos en los que se apoyan los dientes y esto causa que se caigan. Este es uno de los motivos por los cuales la visita anual al dentista es esencial cuando piensas en los cuidados de tu boca.