La noche de Halloween se ha convertido en una de las festividades más celebradas del año. Niños y adultos de todo el mundo esperan durante meses a que llegue la noche más terrorífica del año para celebrarla de diferentes maneras.

La noche de Halloween se ha convertido en una de las festividades más celebradas del año. Niños y adultos de todo el mundo esperan durante meses a que llegue la noche más terrorífica del año para celebrarla de diferentes maneras.

La cultura de Estados Unidos sobre esta Noche de Brujas ha influenciado las celebraciones en el resto del mundo, y las calabazas, los disfraces de bruja y el ‘truco o trato’ invaden las calles de numerosas ciudades en una noche que se ha convertido en una verdadera fiesta.

Sin embargo, para aquellos que quieran pasar una verdadera noche de terror o celebrar Halloween de la manera más tradicional, existen varios lugares en diferentes países que ofrecen experiencias realmente originales y aterradoras.

  1. Salem, Estados Unidos

Quizá el lugar más tradicional para celebrar Halloween es Salem, en el estado estadounidense de Massachusetts. Salem es principalmente conocida por los juicios por brujería que tuvieron lugar en 1692, en los que 19 personas fueron condenadas a muerte tras ser acusadas de brujería.

Estos juicios, que fueron representados en el teatro con una obra de Arthur Miller, han provocado la celebración anual del Festival Haunted Happening, en el que Salem ofrece a sus residentes y visitantes una manera de conocer ‘la ciudad de las brujas’.

Desde su comienzo en 1982, el Salem Haunted Happenings ha evolucionado hacia una celebración de un mes de duración, con tours históricos, actividades familiares, disfraces e incluso gastronomía.

  1. Londonderry, Irlanda del Norte

Otro de los lugares conocido por sus celebraciones de Halloween es Londonderry, más conocido como Derry, en Irlanda del Norte.

Halloween es un festival pagano irlandés que originalmente se celebraba como el ‘Samhain’, el final del verano, en el que los irlandeses creían que los muertos se mezclaban con los vivos y volvían a sus antiguas casas.

Londonderry sigue celebrando este festival y por eso, además de desfiles, fuegos artificiales y música en directo, esta ciudad norirlandesa ofrece tours históricos y algún que otro susto a los turistas que andan tranquilos por sus calles.

Londonderry, con sus mercados de Halloween, sus desfiles y tours especiales, es ideal para quienes buscan un lugar donde celebrar la Noche de Brujas de la manera más típica.

  1. Transilvania, Rumanía

Transilvania, el lugar donde se encuentra el castillo de Drácula, es uno de los mejores lugares para pasar la noche más terrorífico del año.

Rodeados de la historia sobre Vlad ‘el Empalador’, un personaje verdaderamente cruel cuyas torturas han pasado a formar parte de las literatura y el cine universal y de las leyendas urbanas de ciudadanos de todo el mundo, los turistas acuden cada año a Transilvania para celebrar Halloween en un entorno aterrador.

Para la noche de Halloween, la ciudad prepara tours especiales para que los visitantes puedan ver y experimentar de cerca todo lo que rodea a la leyenda del Conde Drácula.

  1. Michoacán, México

En México existe una gran tradición alrededor del Día de Muertos, en el que los mexicanos reciben a los muertos que deambulan por el mundo de los vivos. Además, la tradición dice que Muerte baja a la tierra y convive con los mexicanos durante el Día de los Muertos.

El estado de Michoacán es uno de los mejores para celebrar esta festividad, en concreto en la localidad de Pátzcuaro.

Aquí,los ciudadanos presentan sus ofrendas a los muertos durante todos el día, dedicando un día a las personas que murieron de adultos y a quienes murieron siendo niños.

Para venerar a la muerte, los ciudadanos de esta localidad se visten de llamativos colores, mezclando tradiciones de la cultura indígena y la hispana y generando una escenografía de la muerte muy atractiva para todo aquel que no la conozca.

En el Día de los Muertos, en Michoacán hay una mezcla de recogimiento y oración y de fiesta, en la que los muertos hacen sentir su cálida presencia entre los vivos.