Como si de un apéndice se tratara, la península de Monte Argentario se une a la italiana región de Toscana por su extremo situado más al sur. Llegar a su altura significa sentir la proximidad de la región de Lacio y los encantos de la ciudad eterna Roma. Sin embargo, aún podemos percibir intensamente la fuerza evocadora del territorio encabezado por la bella Florencia, así como de los cautivadores paisajes que han dado fama mundial a la Toscana.

La imagen romántica de esta región, que deja poso en las retinas de quien cuenta con la fortuna de perderse dentro de sus límites, tiene también su versión veraniega. Un rostro bañado por las aguas del mar Tirreno que conserva igualmente el embrujo de horizontes terrestres de ensueño. Un lugar llamado Porto Ercole, el punto de mayor belleza de la península de Monte Argentario, en el que tendrás la sensación de formar parte de un gran lienzo pintado al óleo, en el que los colores adquieren una viveza extraordinaria.

Un destino para enamorarse

Porto Ercole es una de las poblaciones más bellas de entre las que se encuentran dentro del territorio de la región geográfica de Maremma, un amplio sector que abarca gran parte de la provincia de Grosseto, a la que pertenece administrativamente la península de Monte Argentario. Y decir esto, es mucho decir, pues Maremma es famosa en Italia por ser uno de los destinos más auténticos de la Toscana para perderse haciendo turismo rural.

La parte oriental de la península, en la que se asienta Porto Ercole, se encuentra unida al resto de Italia gracias a uno de los dos tómbolos característicos de la morfología de Monte Argentario. Estos tómbolos en concreto, que son lenguas de tierra que unen el continente con lo que, en su origen, era una isla, son el resultado de las mareas de la zona y dan acceso respectivamente tanto a Porto Ercole como a la otra localidad importante de la península, Porto Santo Stefano.

El más meridional de los dos alberga la Reserva Natural Duna Feniglia, un área protegida que separa el mar Tirreno de la laguna de Orbetello y que forma toda una extensa línea arenosa custodiada por un bosque de pinos, desde la que se disfruta de las mejores vistas panorámicas de los promontorios rocosos y las bahías en los que se asienta Porto Ercole. Considerado uno de los pueblos más bonitos de toda Italia y reconocido como tal desde 2004, Porto Ercole deslumbra desde fuera con su belleza y sorprende al descubrir su interior por la esencia toscana.

La parte más antigua de la población se encuentra encaramada en una de las caras de un sobresaliente rocoso que avanza hacia el mar desde la bahía natural convertida en puerto. La Iglesia de San Erasmo o de San Salvador, cuya primitiva estructura procede del siglo IV, es un templo situado en la parte alta del casco antiguo. Dedicado al patrón de los navegantes, representa el baluarte del pasado histórico de esta villa costera de tradición pesquera.

La Porta Pisana recuerda esta circunstancia y marca el acceso a la parte histórica, formada por calles empinadas que dibujan su trazado en función de las condiciones del promontorio rocoso. En su parte más elevada, tras avanzar entre casas pintadas con colores en tonos pastel, se llega hasta uno de los dos fuertes que jalonan la población, la Fortaleza Stella que, junto con la Fortaleza Filippo, constituyen los baluartes que protegían esta parte costera.