El gobernador Jay Inslee ha establecido el nuevo programa de ayuda financiera con el apoyo de una coalición de muchas organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes.

Los trabajadores indocumentados que han perdido ingresos por la pandemia del coronavirus, pero que no pudieron acceder a la asistencia federal, recibirán ayuda en el estado de Washington por fin, gracias a un nuevo fondo de asistencia de $40 millones.

A diferencia de otras personas, los migrantes indocumentados no califican para la compensación de desempleo. Y los migrantes que no tienen permiso de trabajo tampoco recibieron los pagos directos de hasta $1200 que el gobierno federal distribuyó al comienzo de la pandemia como parte del paquete de asistencia por desastre de $2 billones, inclusive si habían pagado los impuestos federales sobre la renta y sus cónyuges o hijos eran ciudadanos norteamericanos. Las dificultades económicas que viven los migrantes de bajos ingresos a menudo se ven exacerbadas por una falta de ahorros y de seguro médico.

Paúl Quiñonez Figueroa, organizador con Washington Dream Coalition, una organización dirigida por jóvenes y dedicada a los derechos de los migrantes, espera que el nuevo fondo se distribuya equitativamente en las distintas regiones del estado, esperanza que comparte con otros organizadores como él. Quiñonez, 25 años, dijo que los dirigentes han hablado de distribuir los $40 millones en forma de pagos únicos de hasta $1.000 por persona. Una fundación u organización sin fines de lucro externa se encargará de la distribución. Se espera que las solicitudes para el dinero se abran en el otoño.

De esta manera Washington se convierte en el segundo estado en crear un fondo de ayuda para los inmigrantes indocumentados detrás de California.